Después del terremoto del #19S que nos azotó como país hace poco más de un año, cientos de personas y colectivos se movilizaron tras la urgencia con la que se requería apoyo en diversos puntos de México. Uno de los esfuerzos que fueron tomando fuerza fue Ayok, una asociación civil que a raíz de conocer la realidad a la que la comunidad de Huejotengo, Morelos, se enfrentaba decidió sumar cada día más esfuerzos para contribuir a la erradicación de diversas circunstancias de desigualdad de las que fueron testigos pasado el incidente.

“El verdadero reto se iba a ir viviendo los próximos meses” comenta Elain Salazar, una de las dos chicas fundadoras. Tener la oportunidad de vivir las necesidades desde la presencia constante junto a la comunidad permitió sensibilizar a los voluntarios de Ayok, lo suficiente como para ir adecuando sus esfuerzos de acuerdo a las verdaderas necesidades que detectaron al estar ahí.

Entonces, Ayok cuenta sus inicios desde la intención de reducir esa brecha siempre existente de desigualdad que México, que se acrecentó con el #19S. El buscar incorporar a las comunidades, empoderarlas y hacerles partícipes de su propia reconstrucción es una de las miras con las que iniciaron la implementación de planes de bioconstrucción.

Fórmula Ayok

Tras plantear la plataforma de voluntarios, los procesos se han ido formalizando conforme se busca incidir de manera mucho más constante y puntual para poder contribuir a la reconstrucción psicológica de las comunidades. Una de las estrategias que se siguen para poder alcanzar esa meta se encuentra la técnica pintura de tierra, a través de la cual pueden embellecer sus casas y resignificar los posibles traumas derivados de perderlo todo, lo que trasciende el valor meramente material pues muchas personas  no sólo perdieron sus viviendas, también enfrentaron la pérdida de familiares así como su tranquilidad.

El acompañamiento que dan, está dirigido al Desarrollo Social que deja a un lado el modelo común asistencialista y opta por incursionar en nuevas formas que empoderan a la comunidad y les invita a desprenderse de esa concepción que se ha ido instaurando como un estereotipo de quien carece de oportunidades y requiere ser rescatado.Para ello, el apoyo continuo de los voluntarios es sumamente significante. El replantear la mentalidad del voluntario, que no se trata de ir solamente para tomarse fotos y postear lo increíblemente solidario que es, lo que dista mucho del voluntario ideal para la asociación. Personas abiertas, dispuestas a aprender, capaces de trabajar al tiempo que dicta la evolución de la comunidad, dispuestos a reducir esa brecha entre lo urbano como superior a lo rural.

Un nuevo enfoque

Al darse cuenta de que existían asociaciones de muchos más años de experiencia y cuya metodología había sido exitosa, Ayok decide parar con los proyectos de bioconstrucción optando por una arista de suma importancia: el enfoque de género. “En temas de reconstrucción: las mujeres son las que están al frente. La falta de alguna figura masculina que respalde una intención femenina hace que se abuse mucho más de las mujeres”, nos comenta Elain.
Es por ello que ahora su tarea se enfoca en trabajar directamente con el sector femenino para lograr consumar proyectos.

Ayok continúa sus actividades y poco a poco, va adentrándose en aprender de aquellos a los que busca nutrir con apoyo y ganas de reconstruir más allá de sus viviendas: sus vidas. Esta vez, desde una postura muchísimo más consciente para mejorar los lazos que existen para construir relaciones sociales más sanas, más permanentes y mucho menos desiguales, y al mismo tiempo, dar a conocer el papel primordial que tienen las mujeres en la reconstrucción después del #19s.

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