Fotos de Cesar Vicuña

¡Lleve su capa, llévela llévela! La cantaleta se escuchaba por todos los rincones del Estadio Azteca y la lluvia no paraba. Los que teníamos boleto de pista tuvimos que refugiarnos en los pasillos del venue y esperar más de una hora a que saliera Shakira.

Muchos valientes se quedaron bajo la lluvia, yo ya no estoy para eso pero los admiré por hacerlo. Empecé a dudar si saldría la colombiana, así que revisé sus redes. Toda linda posteó un video en Twitter para avisarnos que sí iba a salir y que sólo estaban esperando a que pasara la tormenta eléctrica.
“Debimos haber clavado los cuchillos” llegué a escuchar decir por ahí a una mamá. No quedaba claro quién llevaba a quién al concierto, si la señora a sus hijas o ellas a su jefa. Eso me hizo caer en la cuenta de que Pies Descalzos salió en el 95, ya llovió… “ojalá toque muchas de las viejitas”, pensé mientras esperaba.

De pronto paró la lluvia y empezaron a sonar “Alors on Dance” y “Clandestino”. Todos salimos a la pista y a las 9:50pm se dejó venir Shakira con “Estoy Aquí”, acompañada de un video en las pantallas que la mostraba en fotos desde bebé hasta hoy en día. Siguió con “Donde Estás Corazón” y, con la lluvia de regreso, viajamos al 2010 al ritmo de “Loba”.

 


Volvimos a las oldies con “Si Te Vas” y luego Shak nos dio las gracias por estar ahí, por haberla esperado en la lluvia. Nos recordó que hace siete años que no nos veía y que nos había extrañado. Agradecí que el hashtag de su concierto fuera #ShakiraDF porque hasta la fecha no me logro identificar con la CDMX…

Después sonó “Nada”, la primera de El Dorado y caí en la cuenta que esta canción no está tan lejana de sus primeras canciones. De hecho, he de confesar que le había perdido un poco la pista a Shakira —salvo sus éxitos que se escuchan en todas partes por temporadas— hasta este disco, el cual me hizo revivir el cariño que le tenía a su música. De ahí se siguió con “Perro fiel”. La parte de Nicky Jam estaba pregrabada y con el cantante en pantalla —así fueron todos los feats—. Cantamos un cachito de “El perdón” y luego hubo una pausa en la que nos presentó a su banda —mención especial a la violinista, chidísima—.
Continuó llévándonos al 2001 con “Underneath Your Clothes”, y se siguió con “Me enamoré”, “Inevitable” y “Chantaje”. Para este momento a todos ya nos valía la lluvia. El Azteca se había convertido en una fiesta en la que todos cantábamos y bailábamos despreocupados de la vida y los futuros resfriados.


Hubo una pausa y la colombiana salió a mover las caderas en su particular estilo fusión belly dance y morí de la emoción pensando que iba a tocar “Ojos así”. 30 segundos después me desilusioné con “Suerte”,pero igual canté, bailé y casi lloro con “Tú” y “Amarillo”. En Esta última canción sacó su guitarra y se puso a tocar como en los viejos tiempos.
Seguimos con “La Tortura” y enloquecimos al escuchar las palabras de Shak: “Esta es una de mis primeras canciones”, seguidas de “Antología”. El venue se transformó en un cielo estrellado mientras cantábamos al unísono.

En “Can’t Remember to Forget You” Shak adoptó un estilo reggae para cerrar la rola en la batería y acelerando el beat al máximo. Le siguieron “Loca”, “Rabiosa” y “Waka Waka” con el baile a todo lo que da por parte suya y nuestra. Luego se apagó todo y recordamos el frío y la lluvia mientras esperábamos el encore con ansias. Regresó con “Toneladas” y un vestido dorado largo que luego se quitó para alocarse con “Hips Don’t Lie” y despedirse ahora sí definitivamente al ritmo de “La bicicleta”.

Personalmente me quedé con ganas de más y me faltaron muchas canciones, pero no se puede todo. Al menos hice las paces con la Shakira de hoy, aunque no me termina de convencer de güera. La evolución es parte de la vida, “renovarse o morir” dice mi abuela y tiene razón. Y a pesar de que tiene varias canciones que aparentemente son puro show y bisness —pero igual las cantamos y bailamos—, también hay otras joyas, tipo “Toneladas” y “Nada”, a las que vale la pena darles una oportunidad.

El concierto de ayer fue más un recorrido de sus éxitos que gira de su nuevo material y lo agradecimos enormemente, porque nos dejó mucho más contentos. Regresó a nuestra memoria momentos que, al menos en mi caso, tienen sus canciones de fondo: mi infancia, mi primer amor, su respectiva desilusión, y más recientemente, la vez que me enamoré de casi un niño. Esa es la magia de Shakira, que nos podemos identificar fácilmente con sus letras, por eso  27 años después sigue vigente.