Por Vania Castaños
Fotos Sandra Blow y Luis Avilés

Llegamos a Ceremonia, o Cerebaby como yo le digo, pasando las 3 de la tarde pero nos quedamos otro rato en el auto para fondearnos lo que estábamos bebiendo. De todas formas aún faltaba tiempo para que empezara el show de Wet Baes, así que, todavía no teníamos prisa.

Tengo las enseñanzas de mi abuelita bien tatuadas en el recuerdo. Por más que trato, mi moral todavía trata de controlar cómo debo vestir pero de vez en vez sí me atrevo a ponerme un vestido bien putón. El Festival Ceremonia era la oportunidad perfecta.

Entramos a tiempo y con chelas en la mochila. No me pregunten cómo -o sí pero háganlo en los comentarios- lo logré. El show de Jaime Andrés y sus músicos fue precioso. Wet Baes siempre, siempre son garantía así que, me di un gel cap – o sea, un LSD en gel- para empezar el buen viaje.

Cuando terminaron su show con música de esa que da ganas de coger, era momento de Cuco, un morrito chicanísimo que canta en spanglish y está hypeadísimo. Para entonces, de los 14 que llegamos en la Van ya sólo estábamos ahí “La chica en tacha”, “Mamacita borracha”, “La máster en parties”, “Mi vato todo sabroso”, “mi nuevo mejor en amigo”, otro vato y yo – la del vestido putón-.

Después de ese show y en lo que caminábamos al otro escenario a ver a Pimp Flaco, perdimos a casi todo el crew y sólo nos quedamos “Mamacita borracha”, “Mi vato todo sabroso” y yo.

Para entonces yo me sentía la tía de lxs muchachxs, el gel cap no me había pegado porque no había fumado mota y estaba más sobria que cualquier cristiano en retiro espiritual. O sea, y claro, cualquier asistente junkie a festivales sabe que la marihuana es un must pero, justo cuando la fui a comprar, a algún barrio en el centro de la ciudad, tocó redada:

-Ya vienen por “No voy a dar calles” y la “Qué les importa”.
– Vienen 5 camionetas blancas, 10 motos, 6 patrullas.

Le dijo un vatito con pistola a mi dealer, mientras éste me despachaba las nenas que iba a comprar.

-Ok. Ten tus gel caps y las tachas, son $430.
-¡Gracias! Voy allá por la mota. Qué tengas lindo día. Le dije, y caminé unos pasos a la mesa de marihuana.

Para mi mala suerte, había un piedroso que se tardó horas pidiendo su mercancía y la presión de la redada nos andaba comiendo los pies, así que, cuando fue mi turno el chavo del trap me dijo:

“No voy a arriesgar mi vida por tu marihuana.” Guardó todo en su cangurera y se fue. La cosa era más grave de lo que pensé.

Salimos por la vecindad de atrás y, aunque creí que el desmadre se iba a acabar pronto, duró bastante y ahora sí, por mi seguridad, me retiré del lugar. Sin marihuana peeeeero (sic) con vestido puton. Jijiji

Todo el LSD que consumí me pegó en Pimp Flaco, y sólo un poco después en Bomba Estéreo.

No les hago el cuento largo pero, hubo un momento en el que, según mi cabeza, sólo estábamos “Mi vato todo sabroso” y yo, bailando bien rico con la música de la banda de Bogotá -aunque parece que ya viven acá-. Unos agarrones no estuvieron de más y funcionaron perfecto para preparar nuestro cuerpo para el domo Traición.

Siempre, siempre hubo fila para entrar a ese lugar del diablo pero le hice la chillona a una amiga que trabajó en producción y pudimos entrar en corto. El ambiente caliente, apretado y los movimientos sexososo de ahí no son cosa nueva para mí.

Traición es mi fiesta favorita en la Ciudad. Me encanta vestirme sin prejuicios y allá nadie nunca me ve mal. Dentro del domo, mi vestido putón era sólo un vestido. Los arneses del chavo eran sólo unos arneses y las plumas, lentejuelas, la malla o lo que fuera que trajeras – o no trajeras- daba igual. Y mi sobriedad no importaba.

Cuando entramos estaba tocando Born In Flamez.

-Mmmm, qué rica estás, te voy a perrear.

Me dijo una chica que estaba frente a mi, mientras yo bailaba con mi morro. Quedamos que bailaríamos lxs 3 y así hicimos tiempo a que comenzara el siguiente acto.

“Yo quiero la combi completa. Chocha, culo, teta”. Perreo Pesado eran el proyecto que más esperaba del Ceremonia y ahora estaban en el escenario.

Ese rolón “La Combi Completa” de Nicky y Daddy Yankee es uno de los tracks que Rosa Pistola siempre pone en su set y esta vez, obvio, no faltó. Sueño, Kriziz y Rosa nos pusieron más calientes que adolescente viendo upskirts en Youtube. Ahí encontré a la “Mamacita borracha” mostrando su desculonización a todo lo que da y a unos cuantos más del crew.

Perreo Pesado la rompió cabrón. Yo estaba bailando delicioso. El show se dividió en 3, cada DJ armó un set distinto salsa, cumbia, reggaeton. A mitad de su presentación, cantaron su primer sencillo “Bailando Sola” y yo, literal, me descontecté.

Comí otra mitad de ajo, bailé intensisimo. La chica que bailó con nosotros iba y venía. Estaba muy peda o pasada y como que de momentos ni ella misma sabía quién era. Así, nos embarraba tantito culo, me agarraba las bubis y 3 segundos después se iba.

En momentos rogué por agua, literal. Mi boca estaba sequísima pero salir del domo era imposible. Éramos más de 200 personas adentro y otros chingos más queriendo entrar en un lugar bastante pequeño. El reggaeton nos llamaba a todxs asi que, me aguanté hasta que Perreo Pesado terminó.

Saliendo de ahí, corrí por agua. Me dolían las piernas. Nos sentamos y nos dimos un par de llaves de coca -las necesitábamos para ver a Arca-.

Llegué casi al final del show, según recuerdo, fueron sólo 4 o 5 tracks pero ¿qué pinche pedo lo que pasaba en la pantalla? eran dedos introduciéndose en cosas raras; recuerdo un caracol, arcilla, pintura. Me producía placer y eso que, debo admitir, estaba sólo un 10% coca.

Arca es un artista cabrón. Puede producir cualquier tipo de emoción y su show estaba para no dejarlo de mirar ni un segundo. Visuales con demonios, él vogueando, unas patas de cabra y su música. Claramente no se necesitaban muchas drogas para eso.

Después, debo confesarles, ya no pasó nada más interesante. O sea sí, pero yo no estuve ahí. Como RAE SREMMURD a quienes estuve esperando, según yo, como una hora pero se retrasaron mil. Pensé que ya no iban a tocar y de regreso en la Van me contaron que sí.

También vi a un DJ que “mezcló” de TODO en el Camp Roswell tipo: Kendrick, Panic at the Disco!, Britney Spears, Mac DeMarco y así…el wey andaba súper pedo o drogado, se notaba porque nunca pudo empatar ninguna rola y la cagaba durísimo.

A las 2 y cachito decidimos irnos de regreso al auto. Ya sólo estábamos mi vato todo delicioso y yo. A las 2:30 salimos de regreso a la CDMX.

En la Van me contaron que hubo también un Ceremonia donde tocó Beck y St. Vincent; qué raro. Yo nunca topé nada de eso. Para lxs modernxs y queers, el Festival fue de Traición, de la diversidad que está creciendo. De lxs que fuimos con “vestidxs putones”, brillitos en la cara, mesh y gafas de Volver al Futuro.

Qué pinche rico perreo. Allá ustedes, los que todavía creen que la diversión es rockear.