@TeryVega

Habían pasado cuatro años desde la última vez que vi a The xx en la Ciudad de México. Para ser precisa en el escenario principal del Corona Capital 2013. Aquella vez recuerdo haber visto una presentación tranquila, relajada y hermosa con la que nos entregaban Coexist, su segundo álbum de estudio.

Sin embargo, este martes en el Pabellón Cuervo la banda londinense le quitó lo tranquilo y relajado, pero no lo hermoso a su show. En menos de dos horas Romy,  Jamie y Oliver hicieron que valieran la pena los cuatro años que se tardaron en volver a pisar suelo mexicano.

Las emociones entre el público estaban a flor de piel, los gritos y los aplausos no cesaron desde que se apagaron las luces y hasta que se volvieron a encender. Hubo un momento en que los gritos eran tantos que ya no se sabía si estábamos en el concierto de The xx o en medio de una horda de adolescentes viendo a Justin Bieber (o cualquiera que sea el artista de novedad entre la chaviza).

Las voces suaves pero imponentes de Oliver y Romy llenaban todo el Pabellón Cuervo y tenían al público casi como hipnotizado, pues a donde voltearas veías a todos menearse, casi coordinados, al ritmo de las canciones.

Los tracks de I See You suenan tan poderosos en vivo que es imposible no reaccionar: ya fuera sólo moviendo las piernas, los brazos (o lo que pudieras), pues el reducido espacio no daba lugar para poder explayarse como uno hubiera querido.

El setlist no defraudó en lo absoluto, con canciones como “Islands“, “VCR“, “Intro“, “Basic Space” y “Shelter“, The xx logró evocar y remover algunos recuerdos enterrados de quienes los conocimos en 2009 con su disco homónimo. Fue como tener 19 años otra vez y volver a sentir la emoción y el amor con el que reproducíamos el disco en loop mientras soñábamos con dedicarle aquellas canciones al crush de aquel entonces.

El amor y la magia se podían sentir en el Pabellón Cuervo, a donde quiera que voltearas te topabas con alguna parejita que (casi literal) derramaba  miel con cada nota que la banda desprendía; no importaba si ibas solo, el balance perfecto que existe entre la música de Jamie y las voces de Romy y Oliver te hacían sentir como enamorado.

Pero no todo fue miel sobre hojuelas y muestras de afecto. Casi al final de la noche Jamie xx hizo lo propio y convirtió el Pabellón Cuervo  en una apretada pista de baile, en la que todos nos meneamos con el alma y nos entregamos a su música de la misma forma en la que ellos estaban entregados a nosotros sin importar el sudor del de al lado salpicado en tus hombros.

The xx decidió terminar el ritual de amor mágico al que convocaron con “Angels“, una de las canciones más románticas que tienen en su repertorio y con la que lograron que la miel y el sentimentalismo que existe en cada uno de nosotros saliera, por lo menos durante un rato.

Para rematar y hacernos aún más felices, el trío de Londres anunció que en noviembre volverían a visitarnos para presentarse nada más y nada menos que en el Corona Capital. Así, con la promesa de volver a verlos en unos cuantos meses nos despedimos de Romy, Jamie y Oliver.
**Fotos: Instagram.