Pensando mucho en cuánto puedo llegar a estresarme, busqué referencias que describieran todas las etapas por las que paso: ansiedad, locura, llanto…

Todavía me acuerdo de mis primeros ataques de estrés, creo que empezaron cuando entré a la universidad. Siempre ha sido muy difícil para mí manejarlo. He intentado meditar, relajarme, beber… la verdad es que sigo estresándome muchísimo, pero ahora tal vez “lo disimulo mejor”.

Por más irónico que parezca, ver mi estrés en caricaturas me ayudó mucho a relajarme.
Estas son mis etapas cuando estoy estresada:

1. Perro Cobarde no muerde

Sin duda el primero de los síntomas. Mil y un cosas encima y la primer reacción es entrar en pánico. Tartamudear, poco contacto visual. La gente podrá no notarlo, pero cuando estás estresado sale ese cobarde que te vuelve inseguro y te acuerdas de ti a los 13.

2. Bebé mandón

De ser una persona amable, de pronto sale el prepotente que llevas dentro. “Por favor” desaparece de tu vocabulario. Sabes que no eres así pero tu instinto de supervivencia quiere que las cosas se hagan, al costo que sea.

3. Ansiedad y comida 

Después de un regaño del jefe, o de una pelea con tus compañeros necesitas morder un pan, dulces o comer una pizza. El estrés también disminuye por las mandíbulas.

4. Kaboom 

Tienes tantas cosas encima, que todo se vuelve inmanejable. No explotas con tu jefe, tal vez sí con tus compañero. Pero seguro le toca a tu pareja, o familia. Primer empieza a temblarte el ojo y lo segundo es que estás sacándolo todo con quienes tienes confianza.

5.  T_T

El llanto llega enfrente de tu computadora, en el baño, o en tu auto, o transporte público. Camino a casa caminas siendo un mar de lágrimas: te das cuenta que eres un desastre, gracias a la reacción de los demás cuando te ven así.

6.  Adiós

Esta etapa pasa sólo cuando de verdad ya estás rebasado. Es como si te desconectaran del planeta. También puedes reír o hablar solo. Ya no puedes intentarlo más, tu cerebro está frito, también .

7.  Elvis

Al final siempre terminas rifándote. Sacas actitud de no sé dónde y lo resuelves todo, tal vez con ayuda de litros de café.