Reseña, Sof Tellez
Foto, OCESA César Vicuña

¿Cómo empezar a hablar de algo que se ama? ¿Cómo guardas en un espacio relativamente reducido lo que se ha ido juntando en tu corazón por años? Describir el presente exige en cierta medida regresar a lo que fue y ya no volverá a ser.

The National ha sido muchas cosas (perdón, desocupado lector, ahí voy otra vez): la canción con la que pedí desesperadamente a alguien que volviera conmigo*. El bar en Austin al que llegué tarde y donde solo escuché una canción: “Mr. November”. Mis lágrimas mientras le contaba a uno de los hermanos Dessner que yo había viajado desde México hasta Texas solo para verlos pero por un error de logística me perdí el show. El mensaje que puso en el póster que me firmó: Sofía, espero verte pronto en la Ciudad de México. Los he visto en vivo nueve veces después de eso, como en cuatro ciudades diferentes.


The National ha sido también la entrevista que le hice a un hermano Dessner (probablemente el mismo con el que hablé en Emo’s, el bar de Austin que ya cerró. Pero no lo sé porque son gemelos y todo es muy confuso). El dude se mostró encantador y amable. Al terminar, me di cuenta de que la grabadora estaba abrumadora y contundentemente apagada. El gemelo se dio cuenta, sonrió y con toda la tranquilidad me dijo: vamos a volver a empezar.

The National volvió a ser anoche la banda que he amado por años. Las letras que no dejan de sorprenderme, aunque las conozco de pe a pa. Si bien Sleep Well Beast dista mucho de ser mi disco favorito, en sus letras encuentro la misma melancolía y la misma tristeza que cuando escuchaba Boxer hace una década.

Por estar formada comprando cerveza (estar un poco borracho es importante al momento de llorar frente a algo que amas) me perdí las dos primeras canciones (afortunadamente de SWB). “The System Only Dreams in Total Darkness” se la canté a una Heineken que tardaron mucho en servirme: “Why are you hiding from me?”

Ya para “Guilty Party” había conseguido más o menos bien llegar entre la gente y, aunque perdí a mis amigos, pude tener un panorama más completo de la situación. En el escenario: un Matt Berninger sobrio. O por lo menos mucho más sobrio de lo que lo he visto en presentaciones anteriores (una vez vi a The National en Berkeley y le conté las botellas de vino que consumió durante la presentación: tres). En esta ocasión hubo pocos gritos desgañitados y una actitud mucho menos trágica.

En “Squalor Victoria”, mientras Berninger pedía encarecidamente que levantáramos nuestros vasos hacia los cielos, derramé un poco de mi cerveza sobre la persona de en frente. No pasó a mayores. La mayoría de los asistentes del Pepsi Center estaban concentrados en el concierto. No había empujones ni ganas de joder, todo se desenvolvió en santa paz. No por nada, con su voz grave y sentenciosa, Matt dijo: “¿No van a bailar? Nah, con nuestras canciones ni se puede bailar. Bueno, con esta que sigue sí. Y empezó “Dark Side of the Gym”. “Bailar” es mover la cabeza un poco más rápido de lo que se hace en las demás canciones. The National no es una banda con la que puedas alocarte al estilo Broadway… Por lo menos no de la forma tradicional.

“Slow Show” + “England” fue uno de mis dos momentos favoritos del concierto. “Fake Empire” + “About Today” fue el otro. Estas cuatro canciones tienen la particularidad de que crecen. Se extienden igual en los oídos que en el alma e instrumentalmente son un reto en vivo. Nada que los integrantes de The National no tengan perfeccionado.

El encore nos trajo un cover de The Ramones para el que ya la voz de Matt se sentía cansada (además la tuvieron que repetir porque estaban tocándola toda mal, y “así no es como se toca una canción de the Ramones”). “Mr. November” y sus I WON’T FUCK US OVER terminaron de raspar la garganta ya trastocada, “Vanderlyle Crybaby Geeks”, en su tradicional versión acústica, vino a cerrar el concierto con delicadeza. Qué pena con la gente que estaba a mi alrededor, porque canté como nunca.

¿Cómo terminar de hablar de algo que probablemente no puedo describir a cabalidad? Tal vez baste con decir que The National es la banda que más he querido en la vida y que verlos en vivo ha sido maravilloso una y otra vez. I can’t explain it any other… Any other way.

*sí volvió, pero yo me fui.