ESTRENO, 'Canto Siete' de Graciela María

ESTRENO, 'Canto Siete' de Graciela María

Foto, Lucrecia Althabe 
Texto, Idalia Sautto

1. Advertencia

El siguiente texto es una declaración de amor. Aquellos devotos de la verdad y la objetividad en las críticas deben abstenerse de leerlo. Aquí sólo encontrarán mi propia versión de los hechos atravesado por sentimientos, imágenes, sonidos y experiencias que he compartido con Graciela María.

Foto, Oliver Beige

2. “Canto Siete”

Canto como sinónimo de vida. Siete como nomenclatura ancestral de victoria. En numerología el siete está compuesto por 3 y por 4 que significan acción y finalización, llegar a un lugar después de recorrer un largo camino, protegido por la naturaleza, con sus (cuatro) elementos y con las (tres) fuerzas: espiritual, mental y física para poder vencer los obstáculos que el destino pone enfrente, no sólo los que vienen del exterior sino aquellas oscuras esquinas que tiene la mente. De esta metáfora se integra el álbum Canto Siete.

Este disco se gestó en otro territorio, Berlín, hogar de Graciela desde 2008. Ahí, en esa otredad que nos revela quiénes somos surgen estos temas, acompañados por las guitarras de los argentinos Pablo Castagnola, Pablo Sara y por el contrabajo y violonchelo del británico Simon Houghton. En esta mezcla de extranjerías surge un sonido único que como mexicanos reconocemos pero esta vez lleva una mezcla muy diferente a los lugares comunes que tenemos registrados en la memoria.

México, esta patria de mil rostros y máscaras que sólo sirve como escenario para el turismo, el crimen, la decepción y una tristeza acumulada de futuros que ya están aquí y cuyo cambio nunca existió. Hoy, a nuestro pesar, está más vivo el verso: hay muertos que no hacen ruido, Llorona. Quizá por ese espacio que le da la extranjería los temas que encontraremos en Canto Siete tocan la raíz que nosotros, por descuido, olvidamos o damos por sentado.

No me parece descabellado pensar que estas canciones llegan hoy que necesitamos escuchar de dónde venimos. Podemos hacer un voto de silencio y dejar salir esa voz profunda que nos revela una verdad que encarna una sensibilidad que no posee ningún país, no hay que buscar sinónimo: México es México, es la Llorona, es Macorina y es Amor eterno, quién no se vea reflejado en alguna de estas tres canciones no pasa la aduana sentimental del mexicano.

3. Te llamaremos Graciela María

Nació en Ensenada en 1984. Comenzó su carrera con Signal Deluxe y debutó como solista con Many Places. Yo la conocí con el cabello a rape de la sien, cantando Elliott Smith lo mismo que cantaba Shakira. Hace exactamente 10 años. Las dos nacimos el mismo año y bajo el mismo horóscopo. Hemos compartido el mezcal, la cerveza y el ron Cuate. Nos hemos arrojado de rodillas en el piso de una cantina para cantar “Pelo suelto”, hemos bailado y gritado en conciertos hasta cansarnos, y también hemos compartido el vapor y la regadera helada de un baño turco.

Si hay alguien que me conoce sin ninguna veladura es Graciela María, por esta razón este escrito es una declaración de amor, no creo que nadie conozca todos los rostros de Graciela como yo. Este es el verdadero inicio.

Realmente creo que podemos encontrar a Graciela en un cover de los Doors o de Jeff Buckley y también sorprendernos cuando interpreta a José Alfredo Jiménez o a Chavela Vargas. Su voz escala una dimensión que no podemos nombrar, sólo presenciar: la intensión con la que ejecuta cada tema en el fondo es la misma: ser un médium, darnos parte de esa alma que han guardado estos artistas en esas canciones y enchinarnos el cuero, hacernos llorar, sacarnos la pus que tiene nuestro ser.

Foto, Lucrecia Althabe

Canto Siete es, en conclusión, una versión de Graciela María, nunca tendrán todas las versiones que yo colecciono de ella, pero tienen esta parte: madura, macerada en ese recorrido que la hace tan carnal, y que no tiene miedo de retomar el origen y decir “ésta soy yo”.

Este álbum es un tributo que nos cuestiona: ¿de qué estás hecho? Compuesto por: “Negra María”, “La Llorona”, “Piensa en mí”, “Macorina”, “Paloma Negra”, “Amor Eterno” y “Adoro”. Por supuesto, es una provocación para volver a la música popular y extraer aquello que creímos perdido en un rechinido de organillero que se monta frente al semáforo.

Escuchen. Cierren los ojos y no piensen en nada, sólo escuchen.

En Febrero Graciela María se presenta en Cine Tonalá

Canto Siete
Grabado y Mezclado por Lars Kirchbach
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