K T K T H ⠀

Al pensar en fashion icons, lo primero que puede llegar a la mente de alguien puede ser Coco Chanel, Audrey Hepburn, o hasta las Kardashians. Pero es verdad que la música ha jugado parte importantísima en ayudar a formar lo que hoy conocemos como estilo y muchos años de moda importante. Figuras como Jimi Hendrix, Jim Morrison, Janis Joplin, hasta los Beatles han influenciado tanto a las masas como a los diseñadores. Pero de tantas figuras importantes, hay una sobresaliente. Starman, Ziggy, Thin White Duke: David Bowie.

Con un sentido y conciencia de sí mismo que pocos poseen, Bowie ayudó a moldear a un arquetipo que en ese entonces no existía. La influencia que tuvo en el mundo entero fue un impacto, tanto musicalmente como en el mundo de la moda.


Y más que vestirse de cierto estilo, la importancia de las prendas de Bowie va más allá que la creación de un “nuevo estilo”. Dio pie a que el vestir se convirtiera en un performance, en un arte. La expresión de Ziggy no se conformaba con un disco o una canción, se le ponía atención a cada detalle. Desde la fotografía, hasta lo que usaría tanto en las portadas como en sus presentaciones, todo se sumaba para formar cualquier piel que David decidiera ponerse.

The Man Who Sold the World

Su historia de estilo empezó a finales de los 60’s, cuando el verano del amor estaba a punto de terminar, Bowie a su vez estaba en su más andrógino ser, con mucho sex appeal. Este look en específico marca el momento en el cual captura la atención del mundo con “The Man Who Sold the World”.

Desde el inicio, nunca tuvo miedo de romper las reglas, de parecer diferente y de no conformarse a un género.

Él, como muchas otras figuras del rock, tomó el estilo andrógino, rompiendo las normas pre-dispuestas a un hombre en el mundo de la música. La androginia fue gran parte de su imagen, desde usar maquillaje hasta tacones. Se convirtió lentamente en un ícono andrógino, conocido por tales facetas alrededor del mundo y en muchos de sus materiales más reconocidos e importantes, como en la reconocida portada de Aladdin Sane.

Pero el momento decisivo en el estilo Bowie, llegó en la etapa de Ziggy Stardust-Aladdin Sane, en la cual trabajó con la diseñadora Kansai Yamamoto, quién diseñó los kimonos y unitards que definirían esta era.

La moda avant-garde tomó un giro radical con la presencia de Starman en el mundo y nació lo que ahora conocemos como el glam rock, bajo las influencias e inspiraciones de Bowie tomando a Alice Cooper y A Clockwork Orange.


A mediados de los 70’s se puede apreciar a Bowie con un parche en el ojo, el cual adoptó después de una conjuntivitis, un item que le daría otro significado a otro personaje. Pantalones a la cintura alta, mullet en todo su esplendor y obvio el parche en el ojo se volvió la imagen del glam rock.

Después de los outfits alocados, llegó un momento un poco más serio pero no menos cool, asentándose con trajes ajustados y modernos de Yves Saint Laurent, como el de la portada de Thin White Duke y otros grandes momentos con trajes de colores inusuales, como amarillo o azul pastel.

Hay siluetas que hasta hace pocos años se podían apreciar en Heidi Slimane y su estadía en Saint Laurent, quién ha dicho que su influencia principal es Bowie, específicamente en la era Thin White Man que duraría hasta Heroes. Slimane, a su debida vez, llegó a cambiar el rumbo de lo que alguna vez fue YSL, no sin antes rendirle tributo al hombre que “le cambió la vida”.

La sinergía aparece dentro de la historia de Bowie como un factor importante en crear estos looks tan icónicos. El trabajo con otros diseñadores y la visión compartida de Bowie y el colaborador (YSL, Yamamoto, Brown) fueron parte clave para crear lo que en el futuro serían imágenes icónicas del cantante.

Otra colaboración memorable e importante fue para el tour de 1996 con el diseñador Alexander McQueen, quién diseñó, entre muchas otras cosas, la gabardina Union Jack, otro momento memorable dentro de la larga historia de disfraces de Bowie.


La última colaboración en la vida del legendario cantante fue con el diseñador Paul Smith, con quién había trabajado antes y admiraba mucho las prendas de esta marca. El proyecto fue una camiseta de edición limitada para Blackstar, misma que Paul Smith montó una exposición el mismo día de la muerte de Bowie.

***

La reinvención, creatividad, pasión y un poco de je ne se quoi fueron las claves para el impacto social alrededor de la carrera y legado de David Bowie. Siempre fiel a quién era, cambiando de personaje pero no de persona y un talento inconmensurable logró que el mundo entero se enamorara perdidamente de este ícono y leyenda.

No nos queda nada más que honrar su legado y extrañarlo, no sin antes inspirarnos diario en sus looks para nuestros outfits.

#bowieforever