Rats do not eat money

Rats do not eat money

Por @mariedelaos
Ilustración: José Lepov

—Primera persona—

Están bien feos tus tatuajes, me dijo Gaby.

Cuando una persona me cae bien comienzo a mimetizarme con ella. Es inevitable. La gente que se quiere se parece. Últimamente sólo he pensado en tatuarme la autopsia de una rata que dibujó José Lepov.

Porque sí. Porque me obsesiono fácilmente.

Mi brazo tuvo herpes zóster y desde entonces sufro una pequeña casi imperceptible neuralgia que me recuerda la enfermedad. Pensé en dejar las cicatrices pero ahora llegó esa rata abierta y la quiero en ese lugar.

Y qué si quiero abarrotar el brazo izquierdo.

—Segunda persona—

Divides a las mujeres en dos tipos: las que saben delinear sus cejas y rellenar el contorno de forma perfecta y las que no se han enterado de que las cejas también son parte del rostro y pueden pintarse.

Hasta hace un mes pertenecías a la segunda categoría. Lo hacías sin saber que vivías en ese estado feral de los maquillajes. Ahora sigues ahí, sólo que de manera consciente, como postura ante tu propio físico sabes que no te interesa pintar, peinar o depilar tus cejas.

Y qué si quieres rasurarte la ceja.

—Tercera persona—

Ella tiene dos tipos de tatuajes: reproducciones de arte que nunca podrá comprar y evocaciones a sus músicos favoritos.  En un brazo tiene un gato de Leonora Carrington y en el otro la autopsia de una sirena de Walmor Correa.  

Ella utiliza las palabras como si fueran ingredientes de una alquimia que buscan la receta perfecta para transformar la condición humana. En su blog ha escrito: no toda escritura es literatura. Ordenar palabras en una oración no es equivalente a ser escritor. Pocas personas son hacedores de literatura.

Y qué si lo único que desea es ese pequeño reino de tinieblas del que hablaba Borges.

—Primera persona—

Cuando estaba en la secundaria mi mayor temor era ser etiquetada como “pouser”. La RAE ni siquiera la considera una palabra. Buscaba la autenticidad en lo excéntrico, en los límites de lo que podía ser-actuar.  Ahora no me importa la etiqueta que puedan colocar sobre mí.

Cumplo exactamente un año desde que decidí no volver a pintarme el cabello. Canas, mascarilla de maíz en la cara y café sin azúcar, son tres descripciones precisas de mi estado de ánimo en este momento.

Rats do not eat money. Un proyecto de José Lepov que incluye ilustración y videos. Una rata recién nacida, una rata que está por ser pescada, una rata gris, viva, su pequeño corazón late 218 veces en un minuto. Una rata diseccionada, su cuerpo abierto, su cerebro, su batalla de laboratorio; abre más dudas sobre nuestra absurda existencia.

Y qué sí quiero ver por dentro de qué está hecha esa rata. Hay que sacar provecho de esas batallas. Abrir en canal cada temor. Poner en la piel los tatuajes que quepan, es nuestra propia genealogía gráfica de la vida. Después no hay nada. Poco tiempo y mucha tinta. Arriba las ratas.

2 Responses

  1. jajajajja bueno querida los tatuajes son muy íntimos, a mi difícilmente me gusta el 10% de los que he visto en otras personas.

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