MIC Género: DDHH y género a través del cine

MIC Género: DDHH y género a través del cine

Por @mevalele 

México no se puede entender si no es dentro de la enorme paradoja que lo constituye. Basta ver la Ciudad de México para darse una idea; una jungla arquitectónica donde reinan los contrastes, la irreverencia, los extremos y el sinsentido. Un lugar donde los acontecimientos más sorprendentes nos exceden a tal punto que pasan desapercibidos. Desde concheros bailando sobre Reforma entre rascacielos de empresas transnacionales hasta una de las mayores redes de metro donde los vagones se dividen por género para evitar el acoso sexual.

Si bien el clasismo y el machismo parecieran ser parte estructural de este país, a la par se moviliza una fuerte corriente que jala en la dirección opuesta; enormes movimientos LGBT, organizaciones que pelean por la defensa de los derechos sexuales y reproductivos, despenalización del aborto y una larga lista de fenómenos que surgen en medio de la adversidad.

Es en este panorama contradictorio es donde emerge la Muestra Internacional de Cine con Perspectiva de Género (MIC Género). Una iniciativa que, en sus propias palabras, “tiene como principal objetivo acercar los estudios de género y los derechos humanos a un público diverso que puede o no estar familiarizado con estos temas a través del cine y otras disciplinas.”. Para el Tour 2017, que se llevará a cabo del 2 de agosto al 21 de septiembre y recorre varios estados de la República, se seleccionaron 129 películas provenientes de 29 países. El programa se divide en doce secciones principales: ResilienciaDisonanciasDerechos sexuales y reproductivos; VS. MediaCuerpo AtléticoQueer y postporno; Etarismo y relaciones intergeneracionalesMovilidad humana y migraciónMinoridades en focoEncierros y reclusiónEcofeminismos; e Infancias y derechos humanos. (Consulta el programa completo aquí .

Platicamos con Adan Salinas, director de MIC Género, sobre la muestra, las problemáticas de género en nuestro país y la manera en la que este proyecto aporta y genera un debate con respecto a la sexualidad y al cuerpo.

¿Cuál es la importancia de una muestra que trate estas temáticas en un país como México?

La importancia es muy alta, muy significativa, puesto que hay bastantes estados, de los 32, con alerta de género. Prácticamente a los que vamos son estados en los que o se acaba de poner la alerta o la sociedad está exigiendo que el gobierno la decrete. Y no nada más violencia de género, hay violencia que atraviesa muchos horizontes de la estructura social que va generando que se abran brechas. Entendamos por violencia de género el feminicidio quizá en su caso más obvio y más vejante; el feminicidio como una de las manifestaciones de discriminación y de repudio y de rechazo hacia la mujer. Pero también otras violencias generan brechas de género, como la desigualdad económica o el cambio climático.

Hay muchos problemas sociales en México que orillan a ONGs o colectivos o investigadoras que trabajan estos temas a pensarlo, desde una situación mexicana. No es lo mismo pensarlo desde feminismo y género en la frontera en Tijuana o Ciudad Juárez y pensar en esas violencias, a pensarlo en concreto en la Ciudad de México, en la urbe que colinda con Ecatepec y con el Estado de México que también es otro tipo de violencia y hay otro tipo de prácticas. Entonces sí, es total, yo creo que es importante que MIC, y no nada más MIC si no otros proyectos culturales, iniciativas sociales, gubernamentales, académicas, estén interesadas en el tema para un poco mitigar el cáncer.

Claro, es decir que la violencia de género en México no pasa solamente por feminicidios sino que también implica otra serie de factores como los que mencionabas; desigualdad económicas, cuestiones climatológicas…

Sí, hay muchas vulnerabilidades, no nada más hay crímenes de odio por el simple hecho de ser mujer. Al desencarnar un estereotipo de lo que es ser mujer, entonces te matan. Te sales del molde tantito, de lo que espera la sociedad patriarcal de lo que es ser chica y te matan. No nada más es eso sino que hay una desigualdad económica, en sueldos, salarios, no te pagan lo mismo si eres hombre que si eres mujer. Hay una desigualdad en accesos a la saluda pública; los que legislan sobre cómo se va a hacer una política de salud pública son hombres en la mayoría de las cámaras representativas del poder y quien está decidiendo qué hacer con los cuerpos son hombres. Incluso con grupos de disidencia sexual, como quizá el movimiento LGBT o las prácticas LGBT, encarnan otros cuerpos y no hay gente LGBT en la cámaras que están tomando decisiones.

Simplemente no se están haciendo políticas públicas pensando en integración social, entonces le pega a todos; a la justicia, a la salud, a la educación, a una economía equilibrada y no nada más al feminicidio. Se mezcla todo. Es importante que se tenga en cuenta como una de las grandes agendas mundiales que se están llevando a cabo en salud, lograr la igualdad de género implicaría pasar por todas estas vulnerabilidades y todas estas brechas.

¿Crees que el cine, o cierto tipo de de cine, puede ayudar a crear consciencia sobre la violencia de género que se vive en este país? ¿De qué manera se podría lograr eso?

Bueno, yo creo que sí, sí creo que el cine lo puede hacer, si no no haría la muestra pero ¿por qué lo creo? Porque en principio el cine es una herramienta muy potente. Implica a nivel cognoscitivo una forma de percepción; ya percibimos muchas cosas cinematográficamente. La realidad natural un poco como la interpreta el cerebro es cinematográfica; vamos montando historias, recurriendo a la memoria, proyectamos hacia el futuro. Entonces creo que ver la potencia plástica que tiene el cine es muy importante porque abre afectivamente tu percepción. Tu percepción se ve enchuecada a través de muchos afectos que con algunas otras artes no se manifiesta tan potentemente como es el cine, y hablo en concreto de que una película te puede mostrar un mundo micro o un mundo macro […]

Ahondando un poco en los géneros del cine, el documental te permite contar, como decía Benjamin, una historia a contrapelo. Como contar la parte digamos no oficial, la que no sale en los medios, el documental es contrainformación todo el tiempo. Algo que normalmente sale de los canales más amplios de comunicación. Nos cuenta cosas muy particulares de la multiplicidad de la vida y en ese sentido creo que hay mucha gente haciendo desde hace bastantes años cosas muy interesantes. Cuando lo aplicas a la perspectiva de género es cuando vamos en busca de esos documentales. Porque justamente están documentando resistencias sociales; qué están haciendo en Argentina, qué están haciendo en El Salvador o en Francia o en Alemania o en Chile. Está muy bueno, sobre todo porque la mayoría de la gente que hace documentales son mujeres, eso también se debe a una cuestión de género. Es más caro hacer una ficción que un documental, por lo tanto, de nuevo vuelvo al patriarcado, los grandes productores no le confían su dinero a mujeres directoras. La mayoría de los filmes más caros, si tu agarras los diez filmes más caros de la historia ninguno ha sido dirigido por una mujer. Entonces ¿por qué dirigen más documentales ellas? No porque sean mejores documentalistas si no porque es más barato y normalmente necesitas menos presupuestos. Digo, está buenísimo que haya más documentalistas y más documental, está malísimo que las razones sean una desconfianza, por una desigualdad.

Entonces la plataforma que escogen (audiovisual) propone un formato que sirve para dar esta discusión.

Pues sí, yo creo que hablando estrictamente de percepción cinematográfica, de lenguaje cinematográfico, es muy potente. Te da esa oportunidad, esa experiencia que yo creo que rara vez sucede en otras. Digo, no es que no suceda pero sucede menos. Yo creo que por eso el mundo es tan audiovisual ahora. No nada más por eso si no por la reproductibilidad; sale muy caro hacer una película pero reproducir eso, mandarlo a todo el mundo es otra historia. Es muy barato hacerlo, un blue ray, un dvd, subirlo a streaming. En ese sentido es que el formato, ahora sí estrictamente hablando del formato,  es muy bueno porque me permite llevarme 10 películas en una maletita a los altos de Chiapas y las pasamos en donde hay gente que nunca ha ido al cine, nunca ha entrado a un cine. Eso pasa en México; somos el cuarto país que más cine ve en el mundo y somos el cuarto país con una de la industrias de exhibición más fuertes, sin embargo el 60 % de los mexicanos son pobres y de esos 120 millones, 30 millones en pobreza extrema, de esos el 65% son mujeres y analfabetas.

Hay brechas durísimas donde hay gente que en su vida ha ido al cine pero hay otra gente también mexicana que va 30 veces al cine al año. Hay una disparidad muy fuerte, a nivel de industria cinematográfica presumimos mucho de ser una industria fuerte a nivel exhibición pero a nivel igualdad de condiciones, igualdad cultural como país estamos de la chingada.

[…]

Creo que es importante decírtelo; México es una industria fuerte porque cuenta con 6 mil pantallas, seis mil salas de cine de las cuales 5 mil son de Cinemex y Cinépolis.

¿Quién pone la agenda?

La pone el mercado, el capital. Si una película crítica deja dinero, la van a poner, te lo juro. Son de esas grandes ironías del capitalismo. A lo que voy es que creo que el gobierno no está haciendo nada para mejorar las audiencias, es decir, el país es dueño de un espacio aéreo, las señales de transmisión. El gobierno cobra dinero porque una estación de radio transmita, por las cuotas de pantalla. El gobierno tiene que manejar eso pero también el gobierno está coptado, porque el gobierno permite poner contenidos de mala calidad. ¿Quién es la audiencia? Los mismos mexicanos, pero tenemos que estar informados de nuestros derechos de audiencia. Tendríamos que saber que efectivamente si queremos un país más igualitario, con derechos humanos, que esté atento en este tipo de derechos, no tendríamos que permitir que haya películas u obras que estén vulnerando eso. Osea si tienes una película en un espacio aéreo discriminando y fue apoyada por fondos estatales y está discriminando o reafirmando estereotipos de género o cualquiera de estas cosas tan comunes entonces como que nos estamos haciendo pendejos todos. Un poco es eso.

¿Y la programación de MIC?

Retomándolo a MIC, lo bueno de la programación de MIC Género es que es una programación un poco crítica. Un poco de contrainformación porque yo creo que son películas que no van a estar nunca más exhibidas en estos espacios. Es como infectar un espacio. Llegamos a poner una programación que un poco está criticando el espacio en sí mismo. Yo creo que eso lo hacemos. Creo que las películas están tratando un tema urgente como es feminismo y género, entonces está buenísimo. Y bueno un poco también como que son las formas de resistir y de volverte un virus y entrar en este organismo e infectarlo y a ver qué pasa.

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