Ni musa ni pasiva: 'Zamba Puta,' la música de La Lá

Ni musa ni pasiva: 'Zamba Puta,' la música de La Lá

Si nos pidieran mencionar tres músicos de Perú, probablemente nos quedaríamos cortas. Gracias al Internet conocemos nombres de artistas que han hecho cumbia amazónica y andina, pero decir que es lo que define a Perú, sería igual a decir que en México el Mariachi es lo predominante. Por eso la importancia de la artista que les presentaremos a continuación:

Giovanna Núñez, cuyo nombre musical es La Lá es una artista limeña. Ella compone e interpreta jazz, bossa nova, valse criollo y desde 2009 empezó a tocar en pequeños bares y cafés. Recién estrenó su segundo disco Zamba Puta, un manifiesto en el que La Lá protesta alrededor de la violencia de género desde muchos ángulos.

La Lá se presentará por primera vez en México el 20 de mayo en el Festival Marvin y pudimos platicar con ella sobre el discurso alrededor de su disco, arte, y la dificultad de ser una música que compone bossa y jazz, ante una industria en la que las mujeres son minoría.

La Lá, muchísimas gracias por tomarte el tiempo de responder estas preguntitas para Chidasmx c: ¿Lista para tu próxima visita a México?

Estoy desde hace unos meses detallando lo que será este viaje a México y estamos muy emocionados desde ya (viajo con dos músicos y mi manager) por las personas ¡chidas! que estamos conociendo y que tenemos muchas ganas de conocer. Por el concierto que daremos en el Festival Marvin y por la posibilidad de encontrarnos con otros colegas músicos mexicanos y compartir.

Si pudieras describir tu música con una, o varias obras de arte, ¿cuál (o cuáles) sería(n)? y ¿por qué?

No sé cómo se perciba acabada, pero el proceso de hacerla lo siento como ese cuadro de Magritte de la manzana gigante en una habitación con vista al mar: tiene de premura, de opresión y nudo en la garganta; tiene de intimidad y de placer. A la vez, este cuadro y mi música tienen en común algo formal: los elementos están bien delimitados, son como piezas de Lego que se juntan y componen algo, pero no se fusionan ni se mezclan. Así siento yo mi manera de arreglar los instrumentos dentro de las canciones.

Me gustaría mucho aprovechar la temática de tu disco Zamba puta, para desarrollar un poco más el tema de la violencia de género. Sobre todo tomando en cuenta el caso tan grave que recién vivimos en México: el asesinato de una estudiante de la Universidad más importante del país.

Primero, ¿cómo decidiste que este sería el nombre? ¿Cómo lo elegiste? ¿Con “Zamba” te refieres al género de música argentino?

Un “zambo” o “zamba” es quien tiene una piel morena, que muestra raíces indígenas y africanas. En mi país se dice “cholo”, “zambo”, “negro” de manera peyorativa. “Zamba puta” es un insulto que se dirige a la mujer para poner en entredicho su dignidad como ser humano desde el racismo y el machismo. Elegí esté nombre porque quería que se comente este par de palabras enunciadas comúnmente de modo peyorativo y se viera que lo que las convierte en insulto es el machismo y el racismo de nuestra sociedad. El “puta” es un insulto en tanto que está mal visto que la mujer ostente autonomía sobre su propia sexualidad.

¿Hubo algún suceso en particular que te llevó a construir un disco alrededor de la violencia de género? ¿Podrías mencionar el que te marcó, o marcaron, más?

Me marcó crecer en una cultura en la que es legítimo matarnos y maltratarnos en tanto que se nos considera personas de segunda clase, cuando no sólo nos ven como simples cosas. He sufrido la violencia de ese pensamiento en diferentes momentos de mi vida y en diferentes medidas.

Conversando con amigas y leyendo a otras mujeres en redes, veo con tristeza y con espanto que lo que yo he vivido es más común para las mujeres que la vida en libertad.

Y sobre el arte del disco, cuéntame un poco. ¿Quién lo diseñó? ¿Qué significado querías transmitir con la portada? Con la selección de formas, colores…

El arte es una pintura de Gaby Tumba, artista plástica a la que le pedí que realizara este paisaje en contra del insulto que titula el disco -que lo pongo siempre entre comillas porque es una cita que sale de la boca de quien quiere denigrar-. Un paisaje que muestre que la dignidad del ser humano ante el universo/Dios/naturaleza/vida/amor, es plena. El personaje tiene una cinta en los genitales porque puede tener un pene o una vagina, ya que el género no está amarrado al sexo.

¿En su totalidad, cómo dirías que cada uno de estos tracks se insertan en la temática de Zamba puta? ¿Cómo hablas de violencia de género a través del jazz y de la bossa nova?

He compuesto algunas canciones más directamente conectadas con el título a través de la letra y otras, no tan ostensiblemente. “Linda Bler” es una canción que canto con mi hermano, en la que él canta refiriéndose a sí mismo con pronombres femeninos y con una voz muy dulce y cálida, y ambos nos burlamos de que no se quiere ni al hombre suave ni a la mujer que opina. Por eso se llama la canción así, jugando con el nombre de la protagonista de El Exorcista, porque hace alusión a que se consideran diabólicas estas voces en la sociedad, fuera del orden divino del hombre blanco heterosexual.

Hay otra canción que se llama “Entera”, que habla en la voz de un feminicida. Me inspiré en un libro que contaba casos de mujeres asesinadas o lastimadas severamente por sus parejas, adjuntando las cartas de perdón de estos hombres a sus mujeres en la víspera de estos hechos, muy afectuosas, infantiles y trivializando la violencia. Quise hacer esta canción para reflejar la magnitud a la que puede llegar la violencia en una relación y hacer sentir a las mujeres que caminan por ese borde, que esa voz que les canta “cambiaré, mi vida”, es un peligro para su integridad. Y así hay varias canciones, medio en parodia algunas, otras dramáticas como esta. También hice un par que hablan de mi relación con la muerte, que son “La felicidad”. Es un réquiem para mi mamá, que era muy punk ella y se zurraba en el qué dirán; y “Espejo adolescente”, que habla del desmaterializarse. Esto no tiene que ver con el feminicidio, pero sí con que me pesa y me harta la demanda de la forma que hay sobre la mujer. Yo me siento más un espíritu que un jamón.

¿Cuál dirías que ha sido para ti la mayor dificultad que has enfrentado siendo mujer y dedicándote a la música?

No sé cuál es mayor. Primero, no me creían que yo hacía todas las canciones, siempre decían que las hacía el hombre que tenía más cerca, guitarrista, esposo, el perrito… No era posible que yo las hiciera. Después, que cuando dirigiera para grabar o ensayar, me respetaran. Luego, los comentarios en prensa. A veces me pongo a pensar en lo ridículo que sonarían algunas cosas que dicen sobre las artistas mujeres aplicadas a artistas hombres. Simplemente serían groserías.

La mujer en el arte está demasiado asociada al arquetipo de la musa, y la musa es pasiva, es para mirarla e inspirarse. Por eso es un poco chocante que la mujer haga y mande, cae gorda. Salirse del molde del adorno es una transgresión para muchos.

Y para finalizar, ¿podrías igualmente recomendarnos algunas mujeres artistas a quienes les estés siguiendo la pista, que te llamen la atención?

Hace muchos meses que no salgo de casa a ver nada porque tengo una bebé pequeña, pero sigo por las redes a algunas artistas. Te digo lo último que escuché que me impactó mucho: Lido Pimienta cantando “La capacidad”; las fotógrafas Ángela Ponce y Macarena Puelles; y mi amiga Adele Fournet que incursiona constantemente en nuevos géneros, nuevos instrumentos y nuevos medios de expresión artística con total éxito, y que además tiene una página que se llama Bit Rosie, donde sube entrevistas en video a mujeres que componen y producen música.

¡Muchas gracias La Lá!

Muchas gracias a ustedes por esta entrevista 😀 ¡Un abrazo!

Escuchen Zamba Puta aquí
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